Mientras el verano sigue desplegándose entre sombras frescas y senderos húmedos en el jardín botánico de Horco Molle, para lo que resta de enero el espacio programó una serie de actividades pensadas para que grandes y chicos se acerquen a la biodiversidad de las yungas desde distintas experiencias.
La próxima propuesta será el sábado, desde las 9, con una jornada de avistaje de aves, un clásico del jardín que invita a caminar temprano, cuando el monte está más activo, para reconocer especies por su canto y comportamiento. La actividad es apta para todo público y suele ser una de las que más entusiasmo despierta entre quienes visitan la reserva.
Una semana después, a partir de las 18 del sábado 24, llegará el taller de hongos, una actividad que combina divulgación científica, observación y recorridos cortos para aprender a identificar las especies más comunes de la zona, su rol ecológico y las precauciones necesarias para interactuar con ellas.
Finalmente, desde las 18 del sábado 31 llega “Exploradores de la naturaleza”, una experiencia diseñada para que niñas, niños y familias se acerquen al ambiente de manera lúdica, con dinámicas de descubrimiento, reconocimiento de plantas y observación guiada.
Más allá de estas iniciativas puntuales, el Jardín Botánico es un aula viva. Allí conviven más de 80 especies de mariposas cuyos vuelos colorean los senderos en los días cálidos; y más de 90 especies de aves, entre ellas el taguató, la pava del monte, tucanes, halcones, lechuzas, urracas y varias acuáticas que se acercan a los humedales del predio. También es posible cruzarse con pequeños mamíferos, como comadrejas, hurones y corzuelas, que encuentran refugio en la densidad del follaje.
El jardín botánico Horco Molle pertenece a la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán. Funciona como una cátedra, con un equipo compuesto por docentes, jardineros y un director, el magíster Pablo Quiroga.
Todas las actividades cuestan $1.500, y tienen cupos limitados e inscripción previa, mediante un formulario disponible en las redes sociales del Jardín Botánico Horco Molle, tanto en Instagram como en Facebook.
El predio, sin embargo, continúa abierto de manera gratuita todos los días, de 9 a 19, para quienes quieran pasar el día entre senderos, merenderos y la sombra fresca del bosque.
Cómo llegar
Llegar a la reserva de Horco Molle es, en sí mismo, una especie de transición. Un pasaje suave entre el ritmo urbano y el pulso más lento de las yungas. El trayecto comienza en San Miguel de Tucumán, pero a medida que se avanza hacia Yerba Buena, el concreto va cediendo terreno a los cerros, y el aire cambia antes de que uno se dé cuenta.
Para quienes viajan en colectivo, las líneas 100 y 105 dejan a los visitantes en la rotonda de Horco Molle, una referencia inevitable donde la ciudad empieza a retirarse y aparece el borde de la selva. Desde allí, basta caminar unos metros para que el verde se imponga y surja la entrada a la reserva.
Quienes llegan en auto suelen tomar la avenida Presidente Perón, el corredor que bordea Yerba Buena hasta desembocar en la misma rotonda. El acceso está señalizado y el movimiento de ciclistas, corredores y familias marca que se está a las puertas de un espacio donde la naturaleza recupera protagonismo.